EL CUENTO MÁS CARIÑOSO DEL MUNDO

Este cuento es el más cariñoso del mundo porque con él vas a dar y recibir muchos, muchísimos besos.

¿Vamos allá?

En nuestro planeta hay tantos besos como personas. Y no solo las personas besan. Los animales también besan a su manera. Así que podemos decir que en el mundo hay millones y millones de besos diferentes.

Hay besos dulces, como los que dais los niños que coméis muchos caramelos. Corrijo: como los que dais los niños, aunque no comáis caramelos. Los niños ya sois dulces de por sí.

Hay besos suaves. Besos que podríamos llamar besos pluma, besos flor, besos de algodón… Son besos que se depositan de forma delicada, por ejemplo, en el dorso de la mano.

 También hay besos animalada, que más que besos son chupadas. Y es que los animales no tienen labios.

Los besos animalada pueden parecer besos algo asquerosos. Y lo son, un poco, pero también son besos muy cosquillosos. Lo uno por lo otro.

Imagínate un beso de perrillo o de cervatillo o de ese animal cuyo nombre termina en “ote”… ¿no lo adivinas? Pues también existen los besos cachalote. Tan gigantes tan gigantes que no se pegan a la cara. Más bien te tragan.

Y ¿sabes? Hay besos que no pesan y casi no parecen besos. Como los besos nube, que son los besos de quien no te quiere dar un beso. Sí, aunque parezca mentira, hay gente que te acerca la cara y tira el beso al aire en lugar de dártelo en la mejilla. ¡Habrase visto mayor desperdicio!

También hay besos salados como el beso ola, que es el beso de la mar. Llamado por muchos el beso pescado.

Y están los besos chiquititos, como los besos pajarito. Estos son besos que suenan mucho y ocupan poco.

Y nos faltan los besos metralleta, que empiezan como un beso y acaban en pedorreta.

Aunque para juguetones, juguetones los besos saltarines: comienzan en la frente y terminan en los calcetines. ¡No!, ¡en los calcetines no, que huelen mal! Mejor en la rodilla, en la espinilla, en la rabadilla…

Ahora, piensa en el beso que más te haya gustado.

Piensa, piensa… ¿es el beso suave? ¿el beso animalada? ¿el beso pajarito? ¿el beso metralleta? ¿el beso saltarín?

¿Ya lo tienes?

Pues… ¡al ataque!

Y, para terminar, algo importante:

Los besos que te dan se quedan siempre contigo. Viajan allí donde tú vas. Te siguen hasta cuando cumples quince años. Y veinte y treinta y cuarenta… De manera que, si estás con mamá, con papá, con el abuelo, con el hermanito o con alguien a quien quieras mucho, responde a todos sus besos y no te guardés ninguno que quieras darle. Seréis mucho más felices.

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