NIÑERÍAS 4: LA PALABRA “ABANDONAR”

–Mamá, ¡qué triste es la palabra “abandonar”!

–¿Y por qué te ha venido esa palabra ahora a la cabeza?

A la niña se le quiebra la voz:

–Porque me he acordado del cuento de Beltrán el Erizo que leímos anoche. De cuando él y sus hermanos tienen que abandonar su casa y no volver nunca más.

–Pero, mi amor, eso solo pasa con los animales. Las personas no somos así. Las personas nos seguimos viendo y cuidando, aunque estemos lejos.

–¿Y si papá y tú os morís?

–Bueno… hay mucha gente que te quiere. Están los abuelos, los titos, los amigos…

–¿Y si los abuelos y los titos también se mueren? ¿Y si no tengo amigos?

–Pues estará el gobierno. Los que manden en el país. Ellos siempre tiene cosas especiales para la gente que está sola. Pero tú no vas a estar sola, cariño. No pienses en eso.

Y, como su hija parecía seguir pensando en ello, la madre añade:

–¿Tú te crees que cuando te vayas de casa tu padre o yo vamos a abandonarte?

La niña llora y habla a la vez:

–¡Yo no quiero dejaros nunca! Yo siempre te voy a querer, mamá. Aunque a veces no lo parezca.

La madre se acuclilla para estar a su altura y dice:

–Dame un abrazo grande. Apriétame con todas tus fuerzas.

La niña lo hace durante tres segundos, luego se despega y comenta:

–Mira, mamá, en ese escaparate hay un regaliz rojo gigante que está solo. ¿Me lo compras?

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